Kakadu

A las 6:30 de la mañana partimos desde Darwin en un tour organizado con Adventure Tours de 3 días por los parques naturales de Kakadu y Litchfield ($795 incluyendo alojamiento y comidas). El tour se hace en un autobús todoterreno con capacidad para 16 personas. Sorprendentemente éramos 6 españoles en el tour. Digo sorprendente porque no nos hemos encontrado casi con turistas de España desde nuestra llegada al país de los canguros.

¡Cocodrilos!

La primera parada fue en Fogg Dam, una zona húmeda donde vimos las primeras aves. A continuación nos dirigimos a la zona de Mary River donde dimos un paseo en barca por uno de los humedales. Estos humedales que quedan aislados durante la época seca se llaman billabongs. Os sonará el nombre de una famosa marca de ropa de surf.

Durante el paseo vimos alguno de los famosos cocodrilos que pueblan la zona, aunque en este caso eran ejemplares pequeños de apenas 2 metros y medio. El paseo fue muy bonito entre los nenúfares en flor y viendo todo tipo de animales en las orillas del río.

Paramos a comer en un camping de carretera ya cerca del parque nacional. La sorpresa vino cuando vimos que teníamos que preparar nosotros mismos la comida, que consistía en unos sandwiches de pan bimbo. Estaba claro que la excursión iba a ser en plan aventura, lo cual no está mal, aunque el precio me parece desorbitado (como casi todo en Australia) para lo que después te ofrecen. Otros compañeros de excursión nos comentaron que en los hostels es fácil encontrar el mismo tour a algo mejor precio, pero en todo caso hablando de estas cantidades no se justifica que la comida del día consista en un sandwich de jamón York hecho por tí mismo, hasta hubo que fregar nosotros también los platos y bandejas utilizadas para “cocinar”. La bebida tampoco estaba incluida, en fin…

Nada más entrar al parque Kakadu visitamos el centro de interpretación. No demasiado interesante salvo por el aire acondicionado que nos salvó del asfixiante calor de las horas centrales del día.

Pinturas aborígenes

A continuación paramos en Ubirr, uno de los lugares con más restos de arte aborigen. Una pequeña caminata nos permitió admirar las curiosas pinturas que, a modo de Altamira o Tito Bustillo, habían dejado allí los antiguos aborígenes australianos. El motivo más repetido eran los animales y en concreto los peces en unos dibujos en “rayos-X” que mostraban los huesos y las entrañas del pez.

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Pero el plato fuerte del día no eran las pinturas en la roca, sino lo que nos esperaba tras subir a una pequeña colina: las grandiosas vistas de la inmensa planicie del parque, un enorme campo de color verde intenso y a veces amarillo que llegaba hasta donde alcanzaba la vista. Esta planicie inmensa, como nos dijo el guía, se inundaba completamente durante la época de lluvias. Impresionante cantidad de agua teniendo en cuenta que la planicie llegaba hasta el horizonte. Unas vistas dignas de un documental de La 2.

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Por la noche dormimos en el camping de Coolira, en unas demasiado sencillas tiendas de campaña fijas con camas pero sin NADA mas, ni siquiera luz eléctrica :-(. Un nuevo ejemplo de incomodidad de la excursión que no se adaptaba a su precio. Afortunadamente en el camping había piscina, con lo que fue una delicia quitarse allí el calor y el polvo del camino. Por supuesto la cena también la hicimos y fregamos nosotros (en este caso hamburguesa, la gastronomía australiana no da para más).

Maravillosas cataratas

Al día siguiente madrugamos para emprender camino a las 6:30 y llegar a las cataratas antes que la mayoría de turistas lo cual agradecimos al poder disfrutar de los lugares casi en solitario.

El primer destino fueron las Twin Falls, para lo que hay que recorrer un tortuoso y muy bacheado camino solo apto para todoterrenos. Una vez cerca de la catarata hay que llegar hasta el fondo del cañón donde se encuentran haciendo un corto paseo en barca y una pequeña caminata de 10 minutos.

Al llegar a ellas hay un remanso de agua en la base de las cataratas y una pequeña playa. La sensación es maravillosa de paz y tranquilidad y de haber llegado a un sitio único. El rumor de la (poca) agua cayendo nos producía un relax increíble. Podría ser la misma sensación de la película La Playa cuando llegaron a la famosa playa. E hicimos exactamente lo mismo: quedarnos extasiados sentados en la arena contemplando el paisaje. Aguantar las ganas de bañarnos en las transparentes aguas con aquel calor nos costó un triunfo, aunque la amenaza de presencia de cocodrilos ayudó 😛

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Lamentablemente llegó el momento de irse hacia las también famosas Jim Jim Falls. Igualmente estas cataratas están al final de un cañón al que se accede tras caminar una media hora por una zona con bastantes piedras grandes (en realidad son trozos de acantilado desprendidos quizá hace miles de años), que hay que esquivar no sin dificultad.

Las cataratas en esta ocasión no tenían agua pero no nos importó ya que el lugar es igualmente increíble y lo mejor de todo es que allí ¡te puedes bañar! Bañarse en aquella agua fresca y cristalina y en ese marco incomparable fue toda una sensación, digna de cualquier paraíso de película. Estuvimos más de una hora y nadie quería marcharse de allí, tal era la belleza del sitio. Con agua en la catarata debe de ser la leche.

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Según contó el guía estas zonas son inaccesibles durante la época de lluvias, desde finales de noviembre hasta marzo o abril, época en la que el acantilado se encuentra inundado por completo y el parque se cierra.

Vistos estos dos sitios maravillosos solo restaba comer y unas 3 horas por carreteras de tierra hasta el camping donde pasaríamos la noche. Este día tuvimos de menú otra vez sandwich para comer y macarrones con pollo para cenar, por supuesto cocinado por nosotros en el camping.

Fue un rápido recorrido por Kakadu, pero ver la inmensidad de Ubirr, las Twin Falls y las Jim Jim Falls creo que merece absolutamente la pena.

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2 thoughts on “Kakadu

  1. Javier says:

    Felicidades por tu blog. Me está sirviendo de gran ayuda para organizar mi viaje. Me encantaría ir a las cataratas Jim Jim, pero tengo dudas sobre la dificultad de su acceso. Tengo 62 años y estoy acostumbrada a andar. ¿Viste a gente tan veterana accediendo? Muchas gracias.

    • pululante says:

      Hola. Me alegro de que el blog sea útil.
      Pues sobre el camino a las JimJim decir que no es fácil. No es particularmente largo (30-45 minutos de caminata) ni hay un gran desnivel (es bastante plano). El problema es que hay muchos bloques de piedra grandes desprendidos de la montaña que hay que subir y bajar, en ocasiones “sentándose con el culo” para salvar los desniveles. Otro problema importante es que son piedras gastadas por la corriente y muy muy resbalosas.
      Con nosotros venían dos simpatiquísimas mujeres españolas que estaban jubiladas así que serían de edad similar. Desafortunadamente no llegaron hasta el final del camino porque una de ellas se resbaló en una piedra y se hizo bastante daño, aunque nada roto.
      Diría que si estás acostumbrado a caminatas de montaña pues podrías intentarlo ya que merece la pena, pero si no lo estás diría que te puede presentar demasiada dificultad.

      También mencionar que para bañarse hay que meterse también con muchísimo cuidado entre los bloques de piedras super-resbalosos. No hay un acceso fácil.

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