Great Ocean Road

Cogimos un vuelo matutino de Brisbane a Melbourne de la Tiger Airways. Está claro que la Tiger es una compañía realmente de bajo coste, viendo la terminal que tiene habilitada en Melbourne, totalmente infame: un caseto cutre montado sobre un antiguo aparcamiento del aeropuerto. Se ven perfectamente el asfalto y las rayas de lo que fueron antes plazas de parking y la zona de llegadas no está ni siquiera cerrada, tan solo cubierta por un tejadillo.

Nada más llegar sufrimos el notable cambio de temperaturas y es que de los 24-25 grados de Brisbane pasamos a los apenas 12 de Melbourne. Nada más aterrizar recogimos el coche de alquiler y nos dirigimos a la Great Ocean Road (GOR).

A unos 60 km de Melbourne por la Princess Highway hay un área de servicio con un punto de información turística sobre la GOR. Si no tienes información previa es una parada muy útil. Hay personal especializado que te informa con detalle según lo que quieras visitar y tienen miles de mapas de la región y folletos turísticos.

Poco después se llega a la ciudad de Geelong. En la zona del puerto hay algún edificio interesante aunque lo más curioso son los muñecos en forma de cilindro que pueblan todos los rincones de la ciudad y que están pintados con los más variados trajes representando distintas profesiones. Realmente simpáticos.

Torquay y el surf

La auténtica Great Ocean Road empieza en Torquay, a unos 100 km de Melbourne. Esta ciudad es famosa por la playa de Bells Beach, mítica entre los surfistas, y por ser el lugar de origen de las marcas más conocidas de ropa surfera (Rip Curl, Billabong o Quiksilver entre otras). Efectivamente según llegamos a alguno de los miradores que hay en lo alto de los acantilados se ve la bahía con su enorme playa y cómo se forman olas muy largas y de mucha altura. Ese día llegarían hasta los 3 metros o más. Se veían bastantes surfistas en el agua aprovechando las buenas condiciones del mar.

Llegando hasta Apollo Bay

Continuando por la carretera B-100, nombre oficial de la GOR, se van cruzando varios pueblecitos. A destacar el pueblo de Aireys Inlet con su bonito faro, merece la pena parar a hacerse unas fotos con él.

Al alejarse de Torquay, la carretera se va llenando de curvas al ser una región montañosa que linda con el mar. La ruta es realmente bonita, sube serpenteando por la ladera para a continuación bajar pasando al lado del océano. A veces se nos parecía bastante a alguna ruta costera asturiana por una carretera de las antiguas -que con un poco de visión turística se podrían utilizar como reclamo-.

Lorne es el primer pueblo importante que nos encontramos. Paramos a tomar un café reparador, ya que hacia mucho frío, en el Grand Pacific Hotel situado en un pintoresco edificio de época perfectamente conservado. Nos atendieron 3 camareros superamables, que incluso nos pusieron música en español (Juanes, Manu Chao…) cuando se enteraron de que éramos españoles. ¡Hasta estaba bueno el café!

Seguimos la ruta por la misma serpenteante carretera en la que apenas hay 2 ó 3 pueblos pequeñísimos hasta llegar a Apollo Bay, a unos 40 km de Lorne. Es un pueblo parecido a Lorne con unos pocos bares y restaurantes y unos cuantos alojamientos.

hotel_redDespués de mirar varios moteles con muy mala pinta nos decidimos por el hotel-restaurante Chris ($180), a pesar de que se nos pasaba ampliamente del presupuesto inicial. El hotel se encuentra situado en un mirador en lo alto de la montaña y es un sitio nuevo con unas magníficas vistas a la bahía de Apollo Bay. Otra vez nos encontramos con que los precios en la zona estaban muy inflados. Por ejemplo por una cabina prefabricada bastante vieja y cutre en un camping nos pidieron $130. Al menos el Chris tenía habitaciones que eran cabañas de madera muy bien puestas, con cocina totalmente equipada, baño impecable, wifi gratis y unos ventanales de cristal enormes a través de los cuales se podía ver el océano desde cualquier punto de la habitación. Ademas después de “protestar” un poco por lo elevado del precio nos lo dejaron en 150$, así que no había duda :-). El restaurante también era precioso, situado en un acantilado en medio del bosque con ventanales al mar, enormes alfombras y estufa de leña. Muy bonito y recomendado para plan romántico :-).

La cocina del Chris estuvo muy bien, con las recetas típicas australianas con el añadido de un toque griego ya que el dueño es de esa procedencia.

Koalas en el cabo Otway

Tomando el desvío que conduce al cabo Otway hay una zona donde por fin pudimos divisar fácilmente koalas en libertad. Es alrededor de otro cruce que hay hacia un camping. Tanto a lo largo de la carretera que lleva al camping como el tramo que continúa hacia el cabo pudimos ver muchísimos koalas durmiendo en los eucaliptos en forma de “bola peluda”. Alguno incluso nos saludó con unos gruñidos. Ciertamente son unos animales muy simpáticos y entrañables.

Una vez llegamos al cabo descubrimos que para visitar el faro y la punta hay que pagar una cara entrada ($18,50) así que nos dimos por satisfechos con la visión de los koalas y el faro que habíamos visto el día anterior y dimos la vuelta. Curiosamente el faro del cabo Otway no es visible desde ninguna parte si no se paga la entrada, esperamos que sí lo sea desde el mar… 🙂

Los 12 Apóstoles

Otros 40-50 km de carretera nos llevaron hasta los famosísimos 12 Apóstoles. Poco antes de llegar al centro de visitantes hay un espectacular y poco frecuentado mirador desde donde se pueden ver las primeras formaciones e incluso bajar a la playa. El conjunto de los 12 Apóstoles se trata de unos enormes acantilados donde la erosión del mar ha dejado rocas aisladas de gran tamaño en medio del mar a poca distancia del propio acantilado. Estas formaciones son las que se llaman apóstoles, quizá por el número de ellas.

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El lugar es una auténtica preciosidad. Afortunadamente cesó la lluvia que nos había acompañado hasta ese momento y salió el sol para permitirnos disfrutar del paisaje y hacer alguna foto de recuerdo. Mejor que intentar describirlo es que hablen las imágenes, la verdad es que es un paisaje grandioso.

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A pocos kilómetros de los 12 Apóstoles se encuentra Port Campbell, que es un pueblo similar a Lorne o Apollo Bay. Desde allí emprendimos la vuelta a Melbourne para lo que tardamos unas 2 horas y media por el interior vía Princess Highway. A pesar del nombre es una simple carretera de doble sentido prácticamente sin arcén hasta llegar a Geelong. En España no llegaría a categoría de carretera nacional de las de 100 km/h. Cuanto más viajo más me doy cuenta de que las infraestructuras en España son de primer nivel mundial.

El total de la GOR ida y vuelta hasta Melbourne fueron unos 600 km. Para hacerlo en un día quizá sea muy pesado y no dé tiempo a pararse lo suficiente en todos los sitios que apetezca por el camino, invertir aquí dos días es lo ideal a nuestro parecer.

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